Los aditivos alimentarios son sustancias que se incorporan a los alimentos con distintos fines.
“Entre estos objetivos se encuentra prolongar su vida, mejorar su sabor, aportar color e incluso modificar su textura”, explicó la Lic. Catalina Lozano, especialista en nutrición pediátrica.
La especialista señaló que, en la actualidad, muchos alimentos no tendrían la misma durabilidad, apariencia ni aceptación comercial sin el uso de estos compuestos.
En es contexto, este artículo aborda cómo se clasifican los aditivos alimentarios y cuáles son algunos aspectos clave para su comprensión y consumo.
Clasificación de los aditivos alimentarios
De acuerdo con la especialista, los aditivos cumplen funciones específicas dentro de la industria alimentaria, por lo que se agrupan en distintas categorías:
- Conservadores: previenen el crecimiento de bacterias y prolongan la vida útil de los alimentos.
- Colorantes: aportan o mejoran el color de los productos.
- Saborizantes: intensifican o modifican el sabor.
- Edulcorantes: sustituyen o reducen el uso de azúcar.
- Emulsionantes: permiten la mezcla estable de ingredientes que naturalmente no se combinan, como el aceite y el agua en productos como la mayonesa.
“Esta clasificación permite comprender que los aditivos no son utilizados al azar, sino que cada uno corresponde a una función específica dentro de los productos destinados al consumo”, enfatizó Catalina Lozano.
El creciente interés en los aditivos
La Lic. Lozano explicó que, en los últimos años, los aditivos alimentarios han despertado un creciente interés entre los consumidores.
Señaló que esto se debe, en gran medida, a las dudas que han surgido sobre sus posibles efectos en la salud y al contenido que circula en plataformas digitales, donde frecuentemente se comparte tanto información como desinformación.
“Hay padres de familia que han sido víctimas de esta desinformación, especialmente en el tema de los edulcorantes, donde se ha llegado a afirmar que causan autismo u otros trastornos del desarrollo”, comentó.
Sin embargo, enfatizó que no existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones.
“La recomendación principal es acudir con un especialista ante cualquier duda, ya que cada caso debe analizarse de manera individual”, agregó.
Aditivos naturales y artificiales
Catalina Lozano explicó que los aditivos alimentarios pueden clasificarse según su origen en naturales y artificiales.
Detalló que los aditivos naturales provienen de fuentes naturales, como el colorante obtenido del betabel, mientras que los artificiales son desarrollados en laboratorio, como el rojo 40 o el amarillo 5.
En el caso de los edulcorantes, algunos como la Stevia y el Monk Fruit (fruta del monje) son de origen natural, mientras que otros, como la sacarina y la sucralosa, son elaborados de manera artificial.
No obstante, la especialista subrayó que esta clasificación no implica que lo natural sea siempre mejor ni que lo artificial sea necesariamente perjudicial.
“Lo importante es entender que tanto unos como otros deben consumirse con moderación”, puntualizó.
En este sentido, recordó que incluso ingredientes de origen natural como la sal o el azúcar requieren control en su consumo, considerando cantidad, frecuencia y equilibrio.
“Más que prohibir, lo importante es aprender a limitar”, añadió.
Consumo de aditivos y salud intestinal
La especialista abordó también el posible efecto del consumo crónico de ciertos aditivos en la salud intestinal.
Recomendó seguir la regla 80-20: procurar que el 80% de la alimentación sea fresca, balanceada, variada y suficiente, mientras que el 20% restante corresponda a alimentos de consumo ocasional.
Asimismo, destacó la importancia de leer las listas de ingredientes en los productos alimenticios.
“Entre más extensa o compleja sea la lista de ingredientes, mayor suele ser el grado de procesamiento del alimento”, resaltó.
De igual forma, señaló que el orden de los ingredientes es relevante, ya que el primero corresponde al de mayor proporción y el último al de menor presencia.
Azúcares añadidos en menores de 2 años
En el ámbito de la nutrición pediátrica, la especialista explicó la importancia de evitar los azúcares añadidos en niños menores de dos años.
“El objetivo principal es que durante esta etapa los niños desarrollen el gusto por los sabores naturales de los alimentos, favoreciendo la formación de hábitos saludables desde edades tempranas”, señaló.
Esta recomendación contribuye además a:
- Promover una alimentación de mayor calidad nutricional.
- Prevenir el desarrollo de sobrepeso y obesidad.
- Reducir el riesgo de caries dentales en la infancia.
Por ello, se sugirió evitar el consumo de jugos, dulces y productos con azúcares añadidos en esta etapa, permitiendo su incorporación de forma ocasional en edades posteriores.
En conjunto, los aditivos alimentarios forman parte habitual de nuestra vida y cumplen funciones esenciales en los productos que consumimos.
Sin embargo, su comprensión adecuada es fundamental para evitar interpretaciones erróneas o la difusión de información sin sustento científico.
“No se trata de clasificar los aditivos como buenos o malos, sino de entender su función, su origen y, sobre todo, la importancia de su consumo dentro de una alimentación equilibrada”, concluyó Catalina Lozano.
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Lic. María Catalina Lozano Ramírez
Es egresada de la Licenciatura en Nutrición y Bienestar Integral del Tecnológico de Monterrey. Cuenta además con una Maestría en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad por la Universidad Europea.
Desde el 2015, se ha especializado en la atención nutricional de niños, adolescentes y pacientes con trastornos de la conducta alimentaria.
Es cofundadora de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Zambrano Hellion, donde también se desempeña como coordinadora del área de nutrición.
Asimismo, es profesora de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey.
Actualmente, atiende a sus pacientes en el Instituto de Pediatría del Hospital Zambrano Hellion de TecSalud.