La rehabilitación cardiaca es una alta especialidad que reúne un conjunto de intervenciones orientadas a que las personas que han sufrido un evento cardiovascular puedan reintegrarse a su vida cotidiana y recuperar su bienestar.
El Dr. Juan Carlos Pérez Gámez, especialista en rehabilitación cardiaca, explicó que este enfoque no solo se centra en la recuperación, sino también en la prevención secundaria, es decir, en evitar la recurrencia de futuros eventos cardiovasculares.
En este artículo te presentamos los aspectos clave de la rehabilitación cardiaca y cómo, a través de un programa integral, los pacientes pueden recuperar la confianza necesaria para retomar su vida con normalidad.
¿Por qué es clave la rehabilitación cardiaca?
El Dr. Pérez Gámez destacó que la rehabilitación cardiaca es fundamental porque mejora el pronóstico de los pacientes tras un evento cardiovascular y reduce el riesgo de futuras complicaciones.
“Hoy sabemos que el ejercicio supervisado tiene un impacto positivo en la función del corazón, la capacidad física y el control de factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol o la diabetes”.
“Por ello, la rehabilitación cardiaca es clave, ya que permite diseñar planes personalizados y seguros para cada paciente”, explicó.
El especialista añadió que, a diferencia de lo que se recomendaba en el pasado, cuando se indicaba reposo absoluto, actualmente se promueve la actividad física controlada como parte esencial del tratamiento.
En este contexto, también señaló que entre el 25% y 35% de los pacientes puede presentar ansiedad o depresión, lo que puede dificultar su recuperación integral si no se atiende adecuadamente.
Un modelo multidisciplinario para una recuperación integral
Uno de los pilares de la rehabilitación cardiaca, según el especialista, es su enfoque multidisciplinario, el cual permite atender de manera integral las distintas necesidades del paciente.
“En estas intervenciones participan áreas como cardiología, rehabilitación física, fisioterapia, psicología y nutrición, trabajando de manera coordinada”, indicó.
Entre las funciones específicas de cada área se encuentran:
- Cardiología: establece una prescripción detallada del ejercicio, especialmente de la actividad aeróbica, y define su progresión durante las sesiones.
- Psicología: identifica y aborda estados de ansiedad o depresión posteriores al evento cardiovascular.
- Nutrición: diseña un plan alimenticio individualizado acorde a la condición del paciente.
- Fisioterapia: supervisa y guía la progresión de la actividad física y los ejercicios prescritos durante la rehabilitación.
“De esta forma, aseguramos una atención integral que permite al paciente recuperar su funcionalidad, mejorar su calidad de vida y disminuir el riesgo de futuros eventos cardiovasculares”, comentó.
Monitoreo y personalización: la base de un tratamiento seguro
Como parte de este enfoque integral, el especialista explicó la dinámica del programa de rehabilitación cardiaca, destacando que las primeras sesiones se realizan bajo estricta supervisión médica.
“El paciente acude al centro de rehabilitación, donde se monitorean variables como el ritmo cardiaco, la saturación de oxígeno y la presión arterial”, dijo.
Este seguimiento permite evaluar en tiempo real la respuesta del corazón al ejercicio, garantizando que la actividad física se realice de manera segura y permitiendo ajustar el programa de forma individualizada.
“Con el paso del tiempo, este enfoque permite que el paciente se sienta cada vez más seguro, mientras nosotros vigilamos que realice sus actividades sin presentar complicaciones”, agregó.
Cabe destacar que este proceso se complementa continuamente con la intervención de las áreas previamente mencionadas, reforzando el carácter integral del tratamiento.
Un proceso que inicia desde la hospitalización
Una duda frecuente es si la rehabilitación cardiaca inicia durante la hospitalización o una vez que el paciente es dado de alta.
De acuerdo con el Dr. Pérez Gámez, este proceso comienza desde el hospital y se desarrolla en distintas fases.
“Existen tres fases en la rehabilitación cardiaca. La fase 1 corresponde a la etapa hospitalaria y tiene como objetivo principal evitar las complicaciones asociadas al reposo”, comentó.
Durante esta fase, se busca prevenir el denominado síndrome de reposo prolongado, el cual puede provocar debilidad muscular, inestabilidad postural e incluso síntomas como lipotimias, especialmente en adultos mayores.
“Posteriormente, en la fase 2, que inicia tras el egreso hospitalario, el paciente continúa su proceso de manera ambulatoria, bajo un programa estructurado y supervisado”, añadió.
En esta etapa, se realiza una prescripción individualizada del ejercicio, basada en estudios como pruebas de esfuerzo y ecocardiogramas, lo que permite un seguimiento seguro y preciso.
“Finalmente, la fase 3 se enfoca en la consolidación de los hábitos adquiridos, con el objetivo de que el paciente mantenga de forma autónoma un estilo de vida activo y saludable”, declaró el especialista.
“Una idea que con frecuencia se cree es que el paciente no necesita rehabilitación cardiaca, por lo que muchos no son referidos a estos programas”, señaló el Dr. Juan Carlos Pérez Gámez.
Sin embargo, comentó que abordar de forma integral la etapa posterior a un evento cardiovascular es clave para mejorar la calidad de vida, no solo desde el punto de vista cardiológico, sino también en la salud mental y el estilo de vida del paciente.
“La rehabilitación cardiaca es una de las estrategias más efectivas para una reintegración segura a la vida cotidiana y para prevenir futuros eventos cardiovasculares”, reiteró el doctor.
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Dr. Juan Carlos Pérez Gámez
Es especialista en Cardiología por la Universidad Autónoma de México con una Alta Especialidad en Rehabilitación Cardiaca por la misma institución.
Atiende a sus pacientes en el Instituto de Cardiología de TecSalud.
Contacto: 81.8888.0000