La vacunación es uno de los avances más importantes en la historia de la medicina, ya que permite prevenir enfermedades de forma segura y eficaz, protegiendo tanto a las personas como a la salud pública en general.
El Dr. Oscar Tamez, especialista en infectología pediátrica, explicó que, hacia finales del siglo XVIII, la prevención de enfermedades se intentaba mediante la exposición directa a los patógenos para “entrenar” al sistema inmunológico.
“Era una práctica sumamente riesgosa, ya que cada infección podía tener desenlaces distintos, incluso fatales", señaló.
A partir de estas experiencias surgieron las vacunas, y hoy, gracias a décadas de avances científicos y tecnológicos, las plataformas vacunales son altamente efectivas y seguras para toda la población.
En este artículo te explicamos por qué la vacunación constituye uno de los mayores logros y beneficios para la salud pública.
Seguridad y respaldo científico
Como primer punto, el Dr. Tamez recordó que, para que una vacuna llegue a aplicarse en la población, debe atravesar años de investigación y estrictos procesos de evaluación que garantizan su seguridad y eficacia.
“Año con año, los protocolos se vuelven más rigurosos, lo que nos permite tener la tranquilidad de que la vacunación es segura y respaldada por evidencia científica sólida”, afirmó.
De hecho, explicó que su impacto ha sido tal que ha permitido la erradicación de enfermedades como la viruela y la casi eliminación de otras, como la poliomielitis.
La vacunación no es solo cosa de niños
El especialista también desmintió la idea de que la vacunación es exclusiva de la infancia.
“Si bien esta etapa es clave, existen esquemas de vacunación que acompañan a las personas durante la adolescencia, la adultez y la adultez mayor”, explicó.
No obstante, enfatizó que iniciar la vacunación desde los primeros días de vida es una de las mejores estrategias para establecer una protección temprana frente a diversas enfermedades.
Un acto de protección comunitaria
Más allá del beneficio individual, el especialista enfatizó el papel fundamental de la vacunación en la protección de toda la comunidad.
“Incluso cuando una enfermedad no esté presente en el entorno inmediato, la vacunación es necesaria, pues contribuye a la inmunidad colectiva, un mecanismo clave para el control de enfermedades infecciosas”, explicó.
Como ejemplo, mencionó el reciente brote de Sarampión en México, donde se observó mayor circulación del virus en las zonas con una cobertura de vacunación menor.
“Esto demuestra que la protección comunitaria depende directamente del nivel de cobertura vacunal, que requiere al menos del 95% para que la barrera de protección sea efectiva”, dijo el doctor.
Destacó que este nivel de cobertura también es crucial para proteger a quienes no pueden vacunarse por condiciones médicas específicas.
“La vacunación es una decisión individual que se convierte en un acto de responsabilidad y solidaridad social”, señaló.
Falsas contraindicaciones de la vacunación
El Dr. Tamez también abordó algunos mitos comunes que pueden retrasar o impedir la vacunación, tal es el caso de la creencia de que un niño o niña no puede vacunarse si presenta mucosidad.
“Esta mucosidad puede deberse a múltiples causas, como procesos virales previos, alergias o factores ambientales, pero en la mayoría de los casos no representa una contraindicación para la vacunación”, aclaró.
Asimismo, señaló que otra preocupación frecuente es la aplicación simultánea de varias vacunas, pero destacando que la mayoría de ellas pueden administrarse de forma conjunta de manera segura.
“Es importante siempre consultar con su médico, pero la coadministración de vacunas está ampliamente estudiada y es segura”, añadió.
Los efectos secundarios de la vacunación
Finalmente, el Dr. Tamez habló sobre los posibles efectos secundarios de las vacunas, destacando la importancia de informar con transparencia a las familias.
“Entre un 15% y 30% de las personas presentarán efectos posteriores a la aplicación de la vacuna tales como fiebre, dolor o enrojecimiento en el sitio de aplicación, así como malestar general”, comentó.
No obstante, subrayó que estas reacciones no significan que la persona haya contraído la enfermedad, sino que son parte de la respuesta natural del sistema inmunológico al generar defensas.
“No representan un riesgo para la salud y en la mayoría de los casos estos síntomas podrán controlarse con el uso de medicamentos como paracetamol o ibuprofeno”, compartió.
El Dr. Oscar Tamez subrayó que todas las personas pueden asumir un papel activo desde su entorno: mantenerse al día con sus esquemas de vacunación, revisar las cartillas de sus hijos y familiares, e incluso promover la conciencia en su comunidad.
“En este sentido, la vacunación trasciende el ámbito individual y se convierte en un acto de corresponsabilidad y solidaridad social”, señaló.
Asimismo, el especialista invitó a reflexionar sobre el verdadero valor de las vacunas, al considerarlas uno de los mayores avances en la historia de la salud pública por su impacto en la prevención de enfermedades y la reducción de la mortalidad.
“Gracias a su seguridad y eficacia ampliamente comprobadas, la vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para fortalecer el sistema inmunológico y construir comunidades más protegidas”, concluyó.
Dr. Oscar Tamez Rivera
Es especialista en Infectología Pediátrica, egresado del Programa Multicéntrico de Especialidades Médicas del Tec de Monterrey y del Instituto Nacional de Pediatría.
Cuenta con una Maestría en Ciencias con orientación en Enfermedades Infecciosas por la London School of Hygiene and Tropical Medicine.
Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) CONACYT Nivel 1 e investigador clínico de TecSalud.
Atiende a sus pacientes en el Instituto de Pediatría de TecSalud.