Hemodiálisis

Hemodiálisis

Tu sangre debe mantenerse limpia para que tu cuerpo funcione correctamente. La hemodiálisis ayuda a las personas con enfermedades renales o hepáticas a eliminar las toxinas que su organismo ya no puede filtrar por sí mismo, mejorando su bienestar y calidad de vida.

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¿Qué es la hemodiálisis?

La hemodiálisis es un procedimiento que purifica la sangre mediante filtros especiales fuera del cuerpo.


El proceso elimina los desechos, el exceso de líquidos y sustancias que los riñones no pueden eliminar, ayudando a mantener el equilibrio de tu organismo.


En la mayoría de los casos, se realiza de manera ambulatoria y bajo supervisión médica especializada.

Insuficiencia renal: ¿por qué ocurre?

Los riñones son órganos esenciales que limpian la sangre, regulan líquidos y eliminan desechos a través de la orina.


También producen tres hormonas fundamentales:

Eritropoyetina, que estimula la formación de glóbulos rojos.

Renina, que ayuda a regular la presión arterial.

Vitamina D activa, que mantiene los huesos sanos.

Cuando los riñones dejan de funcionar correctamente, se produce insuficiencia renal: el cuerpo no puede eliminar toxinas ni mantener el equilibrio de líquidos y minerales.


Esto provoca acumulación de desechos, presión arterial alta, anemia, retención de líquidos y otros síntomas.

Síntomas comunes

Náuseas, vómitos o falta de apetito.

Presión arterial alta.

Palidez o fatiga (anemia).

Picazón, mal aliento o sabor metálico.

Hinchazón en piernas o cara.

Ante estos síntomas, tu médico puede indicar tratamientos de sustitución renal.

Opciones de tratamiento

Diálisis peritoneal: elimina toxinas mediante una membrana natural del cuerpo (el peritoneo) y un líquido especial.

Hemodiálisis: filtra la sangre con un equipo externo y devuelve al cuerpo sangre limpia y equilibrada.

Trasplante renal: la alternativa definitiva para algunos pacientes, que consiste en recibir un riñón sano de un donante.

¿Cómo se realiza?

Tecnología avanzada

En TecSalud contamos con equipos de última generación que garantizan la seguridad y eficacia de cada tratamiento:

Sistema MARS (Recirculación de Adsorbentes Moleculares): tecnología capaz de realizar la función hepática de manera artificial, fundamental en casos graves como cirrosis biliar primaria o hepatitis aguda fulminante.

Unidad de ósmosis inversa: asegura la pureza del agua utilizada en cada proceso de hemodiálisis, requisito esencial para proteger la salud de los pacientes.

Procedimiento

La hemodiálisis utiliza una membrana artificial externa que suplanta la función de los riñones dañados.


A través de este sistema se eliminan toxinas y se regulan los líquidos y electrolitos del cuerpo.


El acceso vascular se realiza mediante:

Un catéter colocado en la vena cava superior, o

Una fístula arteriovenosa (AV), que conecta una arteria con una vena para facilitar el flujo sanguíneo.

El procedimiento se lleva a cabo en instalaciones especialmente preparadas y bajo la supervisión de un médico nefrólogo, quien es responsable de indicar la dosis, frecuencia y duración del tratamiento.

Frecuencia y seguimiento

Por lo general, la hemodiálisis hospitalaria se realiza en tres sesiones por semana, con una duración aproximada de cuatro horas por sesión.


Cada paciente recibe una evaluación clínica y de laboratorio mensual para asegurar que el tratamiento sea adecuado y hacer los ajustes necesarios.

Cuidados

La hemodiálisis requiere algunos cuidados especiales para mantener el acceso vascular en buen estado y prevenir infecciones.


Tu equipo médico te acompañará en cada paso, pero aquí te compartimos las recomendaciones más importantes.
 

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Cuidados del catéter

El catéter es un tubo delgado que se coloca en una vena grande (por lo general, en el cuello o el pecho) para conectar tu sangre con el equipo de hemodiálisis.


Puede ser temporal o permanente (tunelizado) y solo el personal médico puede retirarlo.

Recomendaciones básicas

Mantén el área limpia, seca y cubierta con un apósito.

Al bañarte, usá un plástico limpio e impermeable para proteger el catéter.

Evitá mojar el apósito o sumergirte en tinas, jacuzzis o piscinas.

No cargues peso ni duermas sobre el lado del catéter.

No retires ni cambies el parche por tu cuenta; si se despega o ves sangre, avisá de inmediato a tu médico o enfermera.

Signos de alarma

Consulta de inmediato si notás:

Dolor o enrojecimiento en la zona del catéter.

Hinchazón, fiebre, secreción o calor local.

Fístula Arteriovenosa Interna (FAVI)

La FAVI es una conexión entre una arteria y una vena del brazo que permite realizar la hemodiálisis de forma segura y duradera.


Es el tipo de acceso más recomendable.

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Cuidados generales

Mantén el brazo elevado y en reposo las primeras semanas.

Palpa la fístula todos los días; debes sentir una ligera vibración (signo de que funciona).

Evita presión o golpes: no uses reloj, pulseras ni ropa ajustada, y no duermas sobre ese brazo.

No tomes la presión arterial ni te saques sangre del brazo de la fístula.

Si notas inflamación, dolor, cambio de color o frío en la extremidad, avisa a tu médico.

Ventajas

Menor riesgo de infección.

Mayor duración y libertad de movimiento.

Ideal para planificar la hemodiálisis con anticipación.

Higiene personal

Una buena higiene es clave para evitar infecciones y mantener tu bienestar general.

Báñate diariamente con agua y jabón neutro.

Si tienes catéter, protégelo con un apósito impermeable y no permitas que se humedezca.

Si tienes fístula, lava bien el brazo antes de cada sesión de diálisis.

Usa ropa limpia y cómoda después del baño.

Cuidados de la piel

La comezón (prurito) es común en pacientes con insuficiencia renal.
Puedes aliviarla con estos cuidados:

Hidrata tu piel con cremas neutras o vaselina después del baño.

Evita perfumes o productos con alcohol.

Mantén las uñas cortas y limpias para prevenir lesiones.

Cuida especialmente tus pies, sobre todo si tienes diabetes.

Cuidados de la alimentación

Cuando tienes insuficiencia renal, es fundamental para tu salud tener un plan de alimentación de acuerdo a tu enfermedad.

Limita alimentos ricos en fósforo, potasio y sodio.

Controla la cantidad de líquidos entre sesiones.

Mantén un peso estable y una buena nutrición.

Cada paciente tiene necesidades distintas, por eso tu plan debe ser personalizado por un especialista en nutrición renal.

Material educativo

Aquí encontrarás información clara y confiable que te ayudará a resolver dudas frecuentes.

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